MELVILLE EN ESPAÑOL
TRADUCIENDO LA OBRA INVISIBLE DE HERMAN MELVILLE:
POESÍA, DIARIOS, CARTAS, CONFERENCIAS, ENSAYOS, ARTÍCULOS, &C &C &C



martes, 23 de noviembre de 2010

Algunos poemas de Lejos de tierra & otros poemas



El presagio
(1859) [De Battle-Pieces, and Aspects of the War. New York: Harper & Brothers, 1866]

Colgando de la viga,
balanceándose lentamente (como la ley),
delgada es la sombra sobre tu hierba,
¡Shenandoah!
Ahorcado
(hete aquí, John Brown),
y entonces las puñaladas ya no sanarán.

Escondida en la capucha
está la angustia que nadie puede quitar;
entonces tu futuro se cubre el rostro,
¡Shenandoah!
La barba tupida está a la vista
(misterioso John Brown),
el meteoro de la guerra.



Lejos de tierra
[De John Marr and Other Sailors, With Some Sea-Pieces. New York: Theo L. De Vinne Press & Co., 1888]

¡Miren!, la balsa, una señal,
débil –hecha trizas–;
nadie sobre los amarrados maderos,
vivo o muerto.

Chilla un ave marina, revoloteando,
"¿Y la tripulación, y la tripulación?"
¡Y la ola, temeraria, errante,
barre otra vez!



Envío
El regreso del Señor de Nesle (16-- d.C.) [De Timoleon, Etc. New York: The Caxton Press, 1891]

¡Mis torres, por fin! Estos vagabundeos terminan,
su sed saciada en una escasez más larga:
el anhelo infinito retrocede,
¡qué espantosa es la tierra!

Kaf arroja sus afilados riscos a través de la niebla:
el Aras se hincha más allá de su cauce,
y el conocimiento que dejó la peregrinación
desborda las orillas del hombre.

Pero tú, mi soporte; tu amor eterno,
único y solitario bien, ¡que no perezca!
Hastiado de haber visto el enjambre del ancho mundo,
pero bendito al abrazarte.



Del capítulo XLVIII, Vol. I: "Algo bajo la superficie"
[De Mardi: And a Voyage Thither. New York: Harper & Brothers, 1849 (2 vols.)]

Pescamos, pescamos, alegremente nadamos,
no nos preocupa el amigo ni el enemigo:
nuestras aletas son firmes,
nuestras colas alzadas,
y por los mares vamos.

Peces, peces, somos peces de rojas agallas;
nada nos perturba, somos de sangre fría:
flotamos gracias a nuestras vejigas,
y siendo muchos, cada pez es un héroe.
No nos importa lo que sea esta vida
que llevamos, este fantasma desconocido:
nadar es sumamente agradable,
nadar hacia lo lejos, haciendo espuma.
Esta cosa de apariencia extraña a nuestro lado,
no por seguridad la vadeamos y escapamos:
su sombra es tan oscura, y eso es todo,
nosotros sólo nadamos bajo su protección.
¡Y las anguilas ahí arriba,
y las aves en el aire,
no nos preocupamos por ellas ni por sus caminos,
mientras alegremente nos deslizamos hacia lo lejos!

Pescamos, pescamos, alegremente nadamos,
no nos preocupa el amigo ni el enemigo:
nuestras aletas son firmes,
nuestras colas alzadas,
y por los mares vamos.



Del capítulo IX, "El sermón" 
[De Moby-Dick; or, The Whale. New York: Harper & Brothers, 1851]

Las costillas y los terrores de la ballena
alzaban sobre mí su lúgubre oscuridad;
mientras, pasaban las olas de Dios iluminadas de sol
y me llevaban a las profundidades para ser juzgado.

Vi abrirse las quijadas del infierno
con penas y dolores infinitos
que sólo puede contar quien los sufre:
oh, en la desesperación me hundía.

Sumido en negro espanto, clamé a mi Dios,
cuando apenas podía creer que era mío;
él inclinó su oído a mis lamentos,
y entonces la enorme ballena me soltó.

Voló deprisa en mi auxilio,
como cabalgando un delfín refulgente;
claro y terrible como un relámpago,
así brilló el rostro de Dios mi Salvador.

Mi canción por siempre contará
esa hora de terror y de alegría;
doy toda la gloria a mi Señor,
suya es la misericordia y el poder.



(Epitafio) 
[De "The Encantadas, or Enchanted Islands". En: The Piazza Tales. New York: Dix & Edwards, 1856]

Oh, Hermano Jack, que vas de paso,
como eres ahora, así fui yo una vez.
Tan animoso y tan jovial,
pero ahora, qué pena, han dejado de pagarme.
Ya no puedo atisbar con mis ojos entornados,
y aquí me tienes… ¡Cubierto de escoria!



Billy en cadenas
[De Billy Budd and Other Prose Pieces (Raymond Weaver, ed). En: The Works of Herman Melville, Vol. XIII. Standard Edition. London, Bombay & Sydney: Constable, 1924]

El bueno del capellán ha acudido a la celda solitaria
y se arrodilla y reza
por los que están como yo, Billy Budd. Pero miren:
¡el resplandor de la luna se cuela por la tronera!,
toca el machete del centinela y platea ese rincón;
sin embargo morirá mañana, en la aurora del último día de Billy.
Porque mañana harán de mí una joya,
una perla colgada del penol
como aquel pendiente que le di a Molly, la de Bristol.
¡Oh!, es a mí y no a la sentencia a quien van a suspender.
¡Ay, ay, ay! Todo está listo y yo también debo estarlo
por completo, temprano en la mañana.
Nunca debería hacerse con el estómago vacío.
Ellos me darán un bocado, apenas un trozo de galleta, antes de marchar.
De seguro un camarada me dará la copa de la despedida;
pero, quitando los ojos del cable cuando me suban,
¡sólo Dios sabe de quién será la mano que me cuelgue!
No hay silbato que lo ordene. Pero, ¿no es todo esto una mentira?
Hay niebla en mis ojos; es un sueño lo que estoy viviendo.
¿Un hacha para mi soga? ¿Dejarse ir a la deriva?
¿El tambor llama a beber un trago y Billy no lo sabrá nunca?
Donald me ha prometido estar junto a la tabla;
así podré estrechar una mano amiga antes de hundirme.
Pero… ¡No!, si lo pienso bien ya estaré muerto entonces.
Recuerdo a Taff el galés, cuando se hundió en el mar.
Su mejilla tenía el rosa del pimpollo.
A mí me envolverán en mi hamaca, y me dejarán caer en lo profundo.
Brazas y brazas en el mar, ¡cómo voy a soñar totalmente dormido!
Noto que entra sigiloso. ¿Centinela, estás ahí?
Sólo afloja estas cadenas en mis muñecas, y empújame despacio,
tengo sueño, y las algas encenegadas giran a mi alrededor.


© 2008 de Eric Schierloh & Bajo la luna

martes, 16 de noviembre de 2010

Prólogo de Lejos de tierra & otros poemas



La Mente del Hombre es más monstruosa,
y necesita más espacio para agitarse y cazar a otras,
que el Cuerpo de la Ballena.
 
The Works of Sir William D'Avenant


De la poesía de Herman Melville (New York, 1819-1891) puede decirse lo mismo que Ishmael aseguraba sobre la isla Rokovoko, donde había nacido su amigo Queequeg: "No está marcada en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca" (Moby Dick, XII). 
Herman Melville fue alguna vez un autor popular que luego murió prácticamente olvidado; no fue sino hasta los años '20 del siglo pasado (con la aparición de la primera biografía, de la novela Billy Budd, Foretopman y de los 16 volúmenes de The Works of Herman Melville) que dejó de ser el mero cronista de sus experiencias en los Mares del Sur (una de las más vastas experiencias de toda la literatura, por cierto) para convertirse no sólo en la figura central del canon literario de los Estados Unidos sino además en un autor de culto, así como también en el inmejorable cronista de viajes mentales, para usar la acertada expresión de Hennig Cohen. 
Aún así, para la mayoría de nosotros y por mucho tiempo, Melville seguía siendo, antes que ninguna otra cosa, el marinero que luego se hizo novelista; el hombre que se gastó escribiendo y publicando diez libros en once años para, en apariencia, entrar luego en uno de esos célebres silencios tan frecuentes entre los escritores norteamericanos (y aunque, claro, cada uno de esos silencios sólo pueda ser único, pienso en Emily Dickinson; pienso también, tal vez un poco excesivamente, en J. D. Salinger)1
Melville publicó su primer libro, Typee2, en 1846; once años y ocho libros después, apareció The Confidence-Man, el que sería su último libro de ficción publicado en vida3. Un total de nueve novelas y un libro de cuentos conforman, a excepción, entonces, de la póstuma Billy Budd, la obra visible de Herman Melville, parte de la cual, por cierto, aún permanece desconocida para los lectores de lengua española4. Algo mucho peor ocurrió, sin embargo, con su poesía, a la que Melville le dedicó cuando menos treinta años de su vida: una de las demostraciones más fuertes desde Milton sobre la importancia que la poesía puede tener en la vida de un hombre (Barrett, 623). 
Melville comenzó a escribir poesía a fines de la década de 1850, cuando su obra (gran parte de ella, auténticos experimentos de ficción) estaba, por así decirlo, completa; se sabe que para 1860 había completado un primer volumen de versos (Poems), para el que su hermano Allan no logró encontrar editor y que tal vez hoy esté perdido. En cualquier caso, Poems bien puede haber sido un ensayo para los primeros poemas sobre la Guerra Civil que aparecerían en revistas y que luego serían reunidos en Battle-Pieces, and Aspects of the War. Éste, su primer libro de poemas, data de 1866; el último, Timoleon, Etc., de mayo de 1891, apenas cuatro meses antes de la muerte del autor. Como se ve, entonces, el espacio que el propio Melville le dedicó a la poesía en el marco de su carrera (y uso esta expresión porque Melville fue un escritor extremadamente consciente como lo fue también Edgar Allan Poe de las complejas implicancias de la literatura entendida como trabajo, como forma de vida)5 es, al menos en principio, significativo.6
Hasta hoy (140 años después de la publicación de Battle-Pieces, 90 desde que Melville se hizo mundialmente conocido para la masa de lectores y críticos y más de 70 desde la primera traducción al español de Moby-Dick7) su poesía permanecía inédita en nuestra lengua. 
La edición original de Battle-Pieces, and Aspects of the War (1866), un documento notable en la historia de la poesía de los Estados Unidos (Warren, 8), consta de una breve nota introductoria del autor, un poema elegíaco a modo de prólogo ("The Portent"), un cuerpo de 52 poemas, una sección titulada "Verses Inscriptive and Memorial" (19 poemas), 24 notas del propio Melville sobre algunos poemas y un extenso "Supplement" en prosa a modo de coda en el que el autor describe sus sentimientos y aporta sus puntos de vista sobre la Guerra de Secesión8 (algunos de estos puntos focalizan la imperiosa necesidad de pacificar el país, de abolir la esclavitud por ser "la sistemática degradación del hombre", el trato decente para los negros y la importancia de que los conflictos internos del país se resuelvan en el Congreso y no en improvisados campos de batalla). Muchos de los poemas de Battle-Pieces merecen, sin ninguna duda, un lugar junto a las secuencias Drump-Taps o Memories of President Lincoln de Leaves of Grass. Quien tenga la posibilidad de acercarse al original de Battle-Pieces notará, por fin, que uno de sus rasgos más destacables es que constituye una suerte de experimento en prosa y verso bastante novedoso dentro del cuerpo multiforme de la poesía de los Estados Unidos. 
El segundo libro de poemas de Melville, Clarel: A Poem and Pilgrimage in the Holy Land (1876) es un poema narrativo, o bien una novela de ideas en verso (Arvin, 269), en cierta forma épico, en 150 cantos divididos en 4 partes ("Jerusalem", "The Wilderness", "Mar Saba" y "Bethlehem"), de unos 18.000 versos, complejísimo y de muy difícil acceso. Así como Battle-Pieces es sobre los aspectos de la guerra, Clarel es sobre los aspectos del paisaje, los sentimientos religiosos y los laberintos sociales e históricos, un extenso poema lleno de detalles, difícil de ser aprehendido, un vasto edificio cuya explicación requeriría un volumen más extenso que el poema mismo (Robillard, 16). Algunas antologías en lengua inglesa incluyen fragmentos de este extenso poema9; en Lejos de tierra (y por más cierta que sea la apreciación de Cohen de que Clarel es un poema mucho mejor en sus partes que en su totalidad) yo lo he omitido. 
En John Marr and Other Sailors, With Some Sea-Pieces (1888), también una combinación de prosa y verso, cuya imagen predominante es la del naufragio y el desastre (Arvin, 279), Melville explora la metáfora del mar como universo (Shurr, 127). Después de una breve nota del autor10 y de una dedicatoria bajo la forma de una inscripción epistolar, el libro está estructurado en cuatro partes: "John Marr & Other Sailors" (4 poemas, 2 de ellos con introducciones en prosa, sobre la vida de cuatro marineros en diferentes momentos de la historia de los Estados Unidos: John Marr, Bridegroom Dick el más extenso y, junto con el primero, el más notoriamente autobiográfico, Tom Deadlight y Jack Roy11) , "Sea-Pieces" (2 poemas), "Minor Sea-Pieces" (12 poemas) y el poema "Pebbles" en siete partes.12
Timoleon, Etc. (1891), 42 poemas en total, incluye una breve sección titulada "Fruit of Travel Long Ago", con poemas descriptivos sobre algunos de los lugares visitados por Melville entre 1856 y 1857 (Liverpool, Palestina, Jordania, Grecia, Italia, Suiza, Alemania y Holanda). El libro, que en principio no parecería tener un principio constructivo como los anteriores, podría estar trabajando dos grandes temas en series más o menos autónomas: por un lado, la perpetua peregrinación del hombre en pos del conocimiento y las renuncias y pérdidas inherentes a nuestras decisiones, y por el otro, las reflexiones sobre el arte (que recorren toda la poesía de Melville) y la condición humana contempladas desde la vejez. 
Douglas Robillard, editor de The Poems of Herman Melville, no duda en calificar a Melville como uno de los más grandes poetas de Norteamérica y asegura que sus mejores poemas son dignos de tener un lugar junto a Walt Whitman13 y Emily Dickinson; advierte, asimismo, que el Melville autor de Moby-Dick, Billy Budd, "Benito Cereno", "Bartleby, the Scrivener" y de otras fascinantes ficciones ya se ha ganado un lugar entre los lectores y los estudiantes. Sin embargo, el Melville poeta no, y es, en cambio, el más olvidado de los grandes de la poesía norteamericana. El crítico fue incluso más allá al afirmar que la calidad, variedad e imponente energía de sus poemas aún incluso si no hubiera escrito sus ficciones le darían de por sí un lugar destacado en la literatura de los Estados Unidos (Robillard, 1). 
En su prólogo a la edición de Benito Cereno (Navarra: Salvat, 1970), Juan Benet había señalado que a partir de 1863 [1866 es en realidad la fecha] Melville no había publicado otra cosa que algún libro de versos [fueron cuatro] que pasó tan inadvertido para el público como para la crítica [lo cual es sólo relativamente cierto] y que ni siquiera hoy disfruta del favor de sus más fervientes admiradores. 
En lo estrictamente personal, me alegra saber que casi cuarenta años después el juicio de los lectores de lengua española pueda ser muy diferente al de Benet. Porque ese y ningún otro es el lugar que esta antología espera ganarse: apenas el de un primer acercamiento (o "aleta de ballena", como le dijera Melville a su amigo Nathaniel Hawthorne en una carta que iba acompañada de un adelanto de su monumental Ballena) a la poesía de Herman Melville. 
Con respecto a las versiones propuestas, he seguido, en gran parte, el viejo consejo que da Legge, el traductor alemán del I Ching: Es vano para un traductor intentar realizar una versión literal. Cuando los caracteres han puesto a su espíritu en contacto con el autor, es libre de verter las ideas en su propio lenguaje14. Por otra parte, y en cuanto a la forma de las versiones, debo confesar haber sido profundamente influenciado por aquel viejo poema de Raymond Chandler15 que dice:

Sabes, es tan complicado
aprender los metros
y las rimas,
y hay pocos metros
y menos rimas,
y después de todo, cuando se los ha aprendido,
¿para qué sirven?

Lo mismo da que Melville esté hablando de alguna de las batallas de la Guerra Civil o del espíritu de la democracia norteamericana, de una balsa abandonada en medio del mar o de la tumba de un joven oficial de caballería muerto en el valle de Virginia, de Nathaniel Hawthorne o de Malcolm y Stanwix Melville, sus propios hijos muertos, de su atormentado pero incondicional amor por Lizzie o de los libros que pueden hallarse en unas catacumbas en el misterioso archipiélago de Mardi: Herman Melville es un poeta "minimalista"; un poeta que, además, escribe desde la poesía entendida como exilio del mundo literario, como último refugio posible de la expresión (los poemas son el intento de un hombre tristemente aislado, aislado de la camaradería intelectual de la que una vez disfrutó y también de los lectores, por comprometerse con su mundo e investigar su significado [Shurr, 8]. Melville había tocado fondo, y ahora buscaba un credo mediante el cual reconsiderar la vida y rehacer la suya propia; y su poesía, en un punto, puede leerse como un registro de esa búsqueda [Warren, 5])16. Muchas veces sus poemas trabajan apenas una imagen, como en un haiku Melville es a menudo un poeta difícil, porque desnuda sus versos hasta el mero estado de lo que busca decir (Robillard, 3), imitando así ese movimiento mobydickiano de abarcar la totalidad17; otras, se extienden en reflexiones profundamente íntimas, donde el sujeto, siempre "silencioso y solitario como la tierra", intenta fundirse con los símbolos del mundo que lo rodea. 
La selección de los poemas (20 de Battle-Pieces, 6 de John Marr, 15 de Timoleon y 18 de sus libros en prosa) responde, en primer lugar, al impulso del que nace necesariamente toda antología: el gusto y la inquietud personales. Luego, en mayor o menor grado, me he guiado también por la representatividad, ya del conjunto de la poesía de Melville, ya de aquellos textos capaces de hablarnos del poeta. Esta situación es análoga a otra que todo traductor debe afrontar: la de su interpretación de los textos por un lado y el rigor de la literalidad por el otro. En cualquier caso, estoy convencido y espero que los lectores también lo descubran de que, más allá de las pretensiones académicas de darle o no al autor un lugar junto a Walt Whitman y Emily Dickinson, la poesía de Melville está dotada de aquella variedad y energía de las que hablaba Robillard al mismo tiempo que permite acercarse, de una forma renovada, al hombre y sus libros. 
Con respecto a la extensa (y hasta obsesiva) cronología que acompaña este volumen, comencé a trabajar en la biografía de Melville para mi novela Oberlus o Los soliloquios de un idiota, en la que se alternan el oscuro linaje del escritor de Moby-Dick (Herman Melville-Stanwix Melville-John Dark) con el diario de la beca de un ignoto escritor argentino a comienzos del siglo XXI; Melville, que le escribió a su editor Richard Bentley el 5 de junio de 1849: "Usted pensará que un hombre es indiscreto y hasta imprudente al escribir una obra profunda e impopular [se refiere a Mardi, su primera novela completamente à la Melville y, por lo tanto, llamada a fracasar entre sus contemporáneos] cuando pudo escribir otra calculada para complacer al lector común, sin atacarlo, por más bien que disimule su indiferencia o desprecio hacia él. Pero algunos de nosotros, escritores, mi querido señor, siempre tenemos algo de inmanejable que nos lleva a hacer esto o aquello, lo que debe ser hecho, para bien o para mal" (Correspondence, 132). Melville: que alimentaba a sus animales en el granero por la mañana y luego subía a su estudio para trabajar diez o doce horas seguidas en manuscritos que hasta su mujer consideraba íncubos. Melville: que en lugar de renunciar escribió El embaucador y "Bartleby" y "El fracaso feliz". Melville: una especie de lección. La cronología que sigue a los poemas en este libro, entonces, es en cierta forma la columna vertebral (la única trama posible de una novela completamente digresiva, o el tronco, para usar la metáfora del capítulo LXIII de Moby-Dick) del conjunto de notas que tomé durante la lectura de las biografías y los artículos sobre Melville, algunos de los cuales aparecen citados en la bibliografía al final de este libro. 
En los apéndices de Lejos de tierra he puesto algo de la poesía que Melville entremezcló en las páginas de su prosa (Mardi novela en la que hay más de una veintena de poemas, Moby-Dick, "The Encantadas, or Enchanted Islands" y el maravilloso poema final de Billy Budd) y tres poemas de Robert Buchanan, Hart Crane y W. H. Auden inspirados en la figura de Melville. 
Por último, no quisiera terminar este prólogo sin adelantar mi gratitud hacia el Fondo Nacional de las Artes por la beca de investigación; Gabriel Matelo, por ser el innegable bote salvavidas de mis versiones de los poemas de Herman Melville (los descuidos que pudieran persistir son entera culpa de este grumete) y Miguel Balaguer, Valentina Rebasa & Carolina Bruck, de la editorial Bajo la luna, por confiar ellos también en este pequeño libro.


Eric Schierloh, 
Verano austral de 2008
.


NOTAS
1 La vasta población, las altas ciudades, la errónea y clamorosa publicidad, han conspirado para que el gran hombre secreto sea una de las tradiciones de América. Edgar Allan Poe fue uno de ellos; Melville, también (Borges, 110).
2 Para las versiones en español de las obras citadas de Melville ver la "Bibliografía".
3 Billy Budd, marinero, la que es en rigor de verdad su última novela, fue completada por Melville el 19 de abril de 1891, cinco meses antes de su muerte, aunque no se publicó sino hasta 1924, año en que Raymond Weaver le dio el innegable centro del volumen XIII (Billy Budd and Other Prose Pieces) de The Works of Herman Melville (London, Bombay & Sydney: Constable).
4 Las novelas Redburn, His First Voyague y Mardi: And a Voyage Thither, ambas de 1849, aún esperan ser traducidas. (PS: una traducción de Redburn ha sido recientemente editada por Alba Editorial, de Barcelona.)
5 En un último análisis, la obra completa de Melville puede entenderse como un largo esfuerzo por crear uno de los más complejos, populares y originales personajes de la literatura: el propio Herman Melville (Weaver, 29). La idea de que Melville fue un genio natural que nunca entendió el arte que practicaba tendrá que dejar paso a la imagen cada vez más veraz de un escritor que desde el principio de su carrera se ocupó de los problemas del artista y reflexionó sobre la naturaleza de sus propios poderes creativos y de la relación de estos con el centro vital de su vida espiritual (Willard Thorp; citado por Feidelson, 196).
6 Melville dejó manuscritos otros dos libros de poesía, ambos sin revisar: Weeds and Wildings y el que se conoce con el título de Burgundy Club (probablemente incompleto); no suelen aparecer en antologías, aunque fueron publicados en el volumen XVI de The Works of Herman Melville. Para más datos, ver la "Cronología".
7 La Ballena Blanca. Buenos Aires: Molino, 1940 (Howard, 1962; 155).
8 La catástrofe de la guerra que algunos interpretan como un castigo divino o como una cruzada para purificar la moral (…) Melville la ve como una oportunidad histórica para educar a los norteamericanos en una democracia madura (Milder, 196).
9 Douglas Robillard, en The Poems of Herman Melville (que es, junto con las ediciones digitales de los originales de Melville, la fuente de las traducciones que componen esta antología) incluye 19 cantos de Clarel.
10 Esta nota-prólogo fue encontrada en una hoja manuscrita dentro del ejemplar de John Marr que había pertenecido al propio Melville y fue incluida como tal en las ediciones posteriores.
11 Estos poemas prefiguran la forma de "Billy in the Darbies", el poema del cual nacería luego el cuento "Baby Budd, Sailor" y por fin la novela Billy Budd: son poemas con introducciones en prosa que funcionan como escenarios de novelas planeadas pero nunca escritas (Robillard, 25), como esbozos que bien podrían haber crecido hasta alcanzar las dimensiones de una novela.
12 Por una cuestión de espacio (y también de tiempo) he tenido que prescindir de los textos en prosa de Battle-Pieces (excepción hecha de la "Nota" introductoria) y John Marr. Con algo de suerte, y sin que sean necesarios "cincuenta jóvenes de escritura rápida, de un estilo fácil y que no tengan aversión por la corrección de sus manuscritos" (Correspondence, 174) como los que Melville le pidió a Evert Duyckinck en el invierno de 1850 para poder escribir así todos y cada uno de sus proyectos mentales, tendré listas en un par de años las traducciones completas de cada uno de los tres libros de poemas de Herman Melville incluidos en Lejos de tierra.
13 Un juicio idéntico fue emitido en fecha tan temprana como 1885 por Robert Buchanan en la revista Academy de Londres. Ver la "Cronología".
14 Mariano Antolín-Rato, "Introducción" a Ser norteamericanos de Gertrude Stein (Barcelona: Bruguera, 1984; p. 9).
15 El poema, nunca enviado para su publicación, se titula "Verso Libre" (El simple arte de escribir. Cartas y ensayos escogidos de Raymond Chandler. Tom Hiney & Frank MacShine, eds. Buenos Aires: Emecé, 2002; p. 19).
16 El proceso de escritura de poesía hasta que cada uno de sus libros estuviera terminado era tan extremadamente personal y secreto para Melville que su mujer, Lizzie, le pidió a su propia madre que "por favor, no diga usted a nadie que está escribiendo poesía (…) Ya sabe cómo se extienden estas cosas y él se enfadaría mucho si supiera que yo he hablado de ello" (Howard, 48).
17 En el invierno de 1851, Melville publicó Moby Dick, la novela infinita que ha determinado su gloria. Página por página, el relato se agranda hasta usurpar el tamaño del cosmos (Borges, 109).

© 2008 de Eric Schierloh & Bajo la luna

sábado, 26 de septiembre de 2009

"Biblioteca Melville": Plan de la obra


 “BIBLIOTECA MELVILLE”
Traducciones de Eric Schierloh


VOLÚMENES PUBLICADOS:
# Lejos de tierra & otros poemas de Herman Melville. Colección Poesía Bilingüe, 2008.
# Diario a bordo del Meteor (1860) & otros textos. Bilingüe. EN PREPARACIÓN.


DE PRÓXIMA APARICIÓN:
# Viajar & otras dos conferencias de Herman Melville (1857-1860).
Después de haber publicado su última novela, The Confidence-Man, y sus cuentos, y antes de dedicar los próximos 30 años de su vida a la poesía, Melville intentó ganar algo de dinero y recuperar el prestigio literario que para entonces había perdido, siguiendo la moda de las conferencias, a la manera de los populares Bayar Taylor y Ralph Waldo Emerson. Para ello escribió tres textos: “Estatuas de Roma”, “Los Mares del Sur” & “Viajar”. Esta edición de la primera traducción al español de las conferencias de Herman Melville se complementará con una reproducción facsimilar y una transcripción del balance que el propio escritor llevó sobre los beneficios y los gastos que le reportó cada una de las tres temporadas de conferencias, y con un texto biográfico que sigue a Melville a lo largo de las 27 ciudades en las que leyó, por espacio de tres años, sus últimos textos en prosa.

VOLÚMENES PROYECTADOS:
Colección Poesía Bilingüe
# Piezas de batalla y Aspectos de la guerra. Edición facsimilar.
# John Marr & otros marineros, con Algunas piezas marinas. Edición facsimilar.
# Timoleón, etc.
# Sobre cizañas y flores silvestres: con una o dos rosas además. Póstumo.
# Burgundy Club. Póstumo.
# Mi vieja chaqueta & otros poemas. Poesía dispersa de Herman Melville (1849-1891).
# Clarel: un poema y un peregrinaje a Tierra Santa.


# Hawthorne y sus musgos & otros textos en prosa.
# Diario de un viaje a Londres & el continente (1849-1850).
# Diario de un viaje a Europa & Levante (1856-1857).
# Cartas de Herman Melville (1828-1890).

martes, 22 de septiembre de 2009

Melville en español


Pronto un blog enteramente dedicado a la traducción de la obra inédita de Herman Melville al español...
'Till then shipmen!
Eric Schierloh.